La obra de Immanuel Kant fue el punto de partida del idealismo alemán, pero su pensamiento recibió sustanciales críticas por parte de los filósofos idealistas posteriores, como Fichte (Doctrina de la ciencia, 1794), Schelling (Sistema del idealismo trascendental, 1800) y Hegel (Fenomenología del espíritu, 1806), que desarrollaron doctrinas propias y aun contradictorias entre sí. Fichte buscó la clave de su explicación en un Yo previo a la intelección, que era voluntad incondicionada y constituía la realidad con su acto intelectivo, mientras que Schelling arraigaba ese principio en la naturaleza. Frente a ambos, la perspectiva de Hegel propuso un espíritu que daba sentido a los dos como autoconciencia que asumía las diferencias solo aparentes entre sujeto y objeto, entre libertad y necesidad, y proclamó que la función última de la filosofía…
