El período del imperio comprendido entre los siglos iii y v puede considerarse una época específica: la Antigüedad tardía. Durante mucho tiempo se la ha identificado con una etapa de decadencia, pero, poco a poco, los historiadores han ido descubriendo en su seno numerosos aspectos positivos y de transformación. La utilización del concepto de Antigüedad tardía permite identificar la época del Bajo Imperio, o tardoimperio, en sus características propias, diferentes de la anterior (el Alto Imperio) y de la posterior (la Alta Edad Media). Esta periodización permite analizar de modo más específico las nuevas formas políticas, militares, socioeconómicas y, sobre todo, culturales y religiosas, asociadas a esta época.
A finales del siglo ii y, en concreto, después del cenit que marca el reinado de Marco Aurelio, el imperio padeció algunas…
