La época que en Europa conocemos como Edad Media transcurrió en un marco geográfico que tuvo el mar Mediterráneo como eje principal. A este mundo llegaron influencias procedentes de múltiples direcciones: los vikingos, de Escandinavia; pueblos como los hunos, de Asia Central, y los beréberes, del norte de África. Las cortes reales, las capitales imperiales, los centros religiosos y los monasterios estuvieron todos situados en Europa, el norte de África y Oriente Próximo y Medio.
En su mayoría, las ciudades importantes del mundo medieval siguen siéndolo hoy día, incluidas París, Roma, Constantinopla (la actual Estambul) y Jerusalén. Unas pocas, como Antioquía y Palermo, se han apagado con el tiempo. La mayoría están situadas cerca del agua. Dadas las grandes cadenas montañosas que dividen el territorio europeo, sobre todo los Pirineos…
