Yo no sé por qué, pero cada vez que le contaba algo bueno que me pasaba, me lo tiraba abajo”. Quién no fue, alguna vez, una especie de “víctima silenciosa”, de actitudes mezquinas y de palabras carentes de aprecio por parte de personas que, paradójicamente, formaban parte de nuestro “universo de afectos”. Cuando queremos a alguien, solemos pasar por alto muchas cosas que, en otros no toleraríamos ni por un instante. ¿La razón? Por un lado, no quisiéramos que nuestros sentimientos fueran rechazados pero, además, menos nos gustaría saber que el depositario de nuestro amor nos “castiga”, dejando de formar parte de nuestras vidas. Aunque nos duela, hay relaciones que, por muchas circunstancias, es mejor terminarlas. Dejar de lado las idealizaciones, es la base para no caer en la decepción…