Algunos animales distintos de los primates han mostrado, en condiciones experimentales, capacidades que podrían relacionarse con habilidades lingüísticas. Es el caso de Alex, un loro gris de cola roja que fue entrenado por la investigadora y etóloga Irene Pepperberg entre 1977 y 2007. El loro adquirió conceptos más abstractos que se han comparado a algunas categorías humanas como más grande o más pequeño, igual o diferente, y encima o debajo. También entendía algunas propiedades de los objetos, como el color, la forma o el material; podía reconocer cantidades hasta seis, y llegó a mostrar la capacidad de usar partículas negativas. Es decir, durante los test, Irene le preguntaba a Alex cosas como ¿de qué color es este objeto?, ¿de qué material es este objeto?, ¿cuáles son iguales?, ¿cuántos triángulos hay?…
