Los niños poseen una capacidad para aprender muy superior a la de los adultos. Ahora bien, ¿cuáles son los fundamentos neurológicos que permiten que esto sea posible? De entrada, el cerebro infantil crece muy deprisa. Durante el primer año de vida fuera del útero materno, el cerebro pasa de pesar unos 300 gramos a alcanzar una media de 900. A los diez años, ya ha alcanzado el peso adulto, que es de unos 1400 gramos en el hombre y unos 1 250 en la mujer. Este crecimiento tiene su explicación en la proliferación de sus conexiones de dendritas, la mielinización de sus axones y la aparición de nuevas células gliales, como los oligodendrocitos, que intervienen en la mielinización, y los astrocitos, que participan en la transmisión sináptica. De hecho, la…
