El entorno del ser humano está en continuo cambio por lo que este necesita flexibilidad para adaptarse con éxito a él —sobrevivir, alimentarse, reproducirse—y para afrontar nuevos escenarios, exigencias y tareas. Frente a un medio cambiante, la evolución ha producido un cerebro sensible a los acontecimientos externos, que se basa en lo que sucedió antes, que anticipa y detecta variaciones respecto a lo esperado, y que reacciona para sobrevivir y obtener un mayor bienestar. Algunos sucesos son intrascendentes o inocuos y se ignoran. Otros, por el contrario, son muy relevantes y quedan grabados durante mucho tiempo en la memoria, constituida por cambios moleculares en las sinapsis o uniones entre las neuronas, las principales células del sistema nervioso, y en los circuitos que estas conforman en nuestro cerebro. Buena parte de…
