Preguntar, averiguar, estar atento, saber todo lo ocurre a su alrededor y en el mundo, en fin, tener una curiosidad infinita e insaciable es un buen ejercicio para la mente, y un factor positivo para el bienestar. ¿Por qué?
1. Los curiosos generalmente son más extrovertidos y conversadores. Por lo tanto, su salud social se ve favorecida. Asimismo, el hecho de ser sociables e interesarse por lo que les sucede a los demás impulsa la creación y fortalecimiento de vínculos.
2. Fomenta la inteligencia, ya que el cerebro está en constante entrenamiento y siempre en búsqueda de nueva información. De esta manera, no sólo se desarrolla la salud mental, sino también la capacidad analítica y de resolución de los problemas.
3. Hace a las personas más enérgicas y observadoras.
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