Tenemos que remontarnos a tiempos anteriores a la crisis para recordar un salón del automóvil con una actividad automovilística tan desenfrenada como la que hemos presenciado en la cita ginebrina. Es como si una aspirina efervescente hubiera caído en el crisol de este sector para ponerlo a borbotear. Y hablamos de ‘producto puro y duro’, vehículos que veremos en nuestras carreteras a corto plazo, nada de conceptos y soluciones de movilidad peregrinas salvo un par de excepciones como el coche dron de Italdesign y el Sedric de VW. La conectividad, los híbridos y el coche compartido se hicieron a un lado para que novedades como los Volvo XC60, Land Rover Velar, Seat Ibiza, Nissan Qashqai o Ferrari 812 Superfast se hicieran con todo el protagonismo. En lo económico, la noticia…
