El viaje de Ann-Sofie Johansson en H&M comenzó desde abajo, como vendedora de tienda, y poco a poco escaló la pirámide organizacional hasta alcanzar la cima del diseño. Con 37 años de experiencia, sus manos descansan sobre las riendas de la empresa con suma confianza: “Comencé a trabajar en la tienda porque sabía que quería diseñar para H&M, pero en realidad no tenía educación adecuada en diseño. [...] Lo que aprendí es que el negocio principal es el cliente, conocer sus expectativas, sus necesidades, sus deseos, sus sueños, cómo vive su vida, qué espera de nosotros y cómo lo podemos satisfacer”.
Desde su concepción, Hennes & Mauritz ha sido un salvavidas para nuestro guardarropa y, por qué no admitirlo, para nuestra billetera. Pocas marcas pueden presumir de tener algo para…
