El cine, como todo arte, es un reflejo de su tiempo. En cada imagen, diálogo y escena se filtran las preocupaciones, sueños y realidades de una época. En México, esta relación se vuelve especialmente profunda. Desde sus inicios, el cine mexicano ha sido testigo privilegiado de los cambios sociales, culturales y políticos del país. A través de las películas, nuestro país ha encontrado una forma de narrar los conflictos, de explorar la identidad y de proyectarse al mundo.
Hoy, en un panorama que abraza la era digital y se reinventa constantemente, nuestro cine se abre a proyectos más arriesgados y contemporáneos, donde los creadores aprenden unos de otros, y cada generación aporta su sello único. En esta cocina creativa, donde lo único constante es el cambio, la industria cinematográfica mexicana…
