En este número dedicado al lujo, nos dimos a la tarea de entender que para cada persona es un tema único. Una rutina de piel a conciencia, el orgullo de un país revestido en tradiciones, la sustentabilidad de lo consumido, la gloria que sabe a emprendimiento, un reloj de mecanismo perfecto junto a una lista interminable de sueños convertidos en joyas... El lujo es un asunto de subjetividades y percepciones. Hoy, más que nunca, creo firmemente en esto. De niña, mi mamá tenía una porcelana magnífica destinada a ocasiones especiales, yo le llamaba “la vajilla de reina”, creo que nunca la llegamos a usar. Al crecer, mi idea fue mutando, hasta entender que el verdadero lujo es la libertad de decidir. Lujo es vivir de lo que se ama, más…