Editorial Cuando estudiaba tuve la suerte, y la ambición, de poder irme de Erasmus a otro país. Allí descubrí esto del diseño. Estudiaba Bellas Artes y cuando llegué a Inglaterra, a Southampton para ser más precisos, me preguntaron qué quería aprender y yo les dije «diseño». Una sonrisa en las caras de los profesores me hizo sospechar que algo no entendía. Me dijeron «diseño ¿de qué? Diseño gráfico, diseño de producto, ilustración, fotografía, tipografía…» y una lista que ya ni recuerdo.
Hace 30 años en España el diseño era todo, mientras que en otros lugares ya se había fragmentado en especialidades. Y en ese momento dije «diseño gráfico» y me convertí en diseñador gráfico para siempre. Descubrí los Macs, las aplicaciones de edición digital, Freehand, Quark, Photoshop… y todo un…
