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-¡Ah, hola, Cutie! Creía que estabas vigilando la instalación de la nueva barra de mando.
—Ya está instalada —dijo el robot tranquilamente—; he venido a sostener una conversación con ustedes.
—¡Ah!… —dijo Powell, aparentemente inquieto—. Bien, siéntate. No, en esta silla, no. Una de las patas está floja y no resistiría tu peso.
—He tomado una decisión —dijo el robot, después de haber obedecido.
Donovan levantó la vista y dejó los restos de su bocadillo a un lado. Se disponía a hablar, pero Powell le hizo guardar silencio con un gesto.
—Sigue, Cutie. Te escuchamos.
—He pasado estos dos últimos días en concentrada introspección —dijo Cutie—, y los resultados han sido de lo más interesante. Empecé por un seguro aserto que consideré podía permitirme hacer. Yo, por mi parte,…
