Con productos de proximidad y de calidad podemos disfrutar de la cocina tradicional.
Para empezar. Nuestra gastronomía cuenta con primeros reconfortantes como sopas, patatas guisadas, fritadas –pisto, samfaina, tumbet...–, legumbres, arroces, migas... La mayoría se hace con hortaliza de temporada, aceite de oliva, pan candeal y embutidos artesanos.
De principal o plato único, podemos disfrutar con guisos elaborados con carnes o pescados económicos, en caldereta, suquet, marmitako... e, incluso, mezclar mar y montaña (conejo y gambas...). Las salsas tienen gran protagonismo así como las especias, los majados y la chispa de un brandy o un vino de la tierra.
Postres. Abundan los hechos con leche como flan, leche frita o arroz en dulce y las masas fritas, tipo rosquillas o buñuelos. Muchos nacieron para aprovechar algo: pan, en el caso…