Famosa por su hermosura como la flor que lleva en su nombre, símbolo también de la Virgen, nació el 20 de abril de 1586, en Lima, Perú. Su fiesta se celebra el 30 de agosto, a pedido de varios episcopados latinoamericanos. Es, también, la patrona de Filipinas y de la independencia americana.
Dedicó su vida a cuidar de los más humildes, tuvo visiones de la Virgen y del Niño Jesús, y era muy devota de Santa Catalina de Siena.
Repitamos sus hermosas palabras cuando habla de la “gracia” de la fe, un poder que puede sanarlo todo.
Hermosura de la gracia,
“¡Oh, si conociesen los mortales qué gran cosa es la gracia, qué hermosa es, qué noble, qué preciosa, cuántas riquezas esconde en sí, cuántos tesoros, cuántos júbilos y cuántas…
