Los gatos fueron considerados a través de los siglos y por las diferentes culturas seres benéficos o según fuera su color. De esa forma, aún hoy se los aprecia en términos similares.
Los negros, contrariamente a lo que se piensa, traen suerte. Los blancos,, debido a su luminosidad, suelen estar emparentados con el Sol y, en consecuencia, se les atribuyen propiedades benefactoras.
Por su parte, el gato fue un animal sagrado para los egipcios. Se lo vinculó a las diosas Isis, “diosa de la fecundidad”, y Bast, “diosa de la armonía y la felicidad”. Esta última, además, estaba representada como un gato.
A su vez, por su sensualidad y habilidades felinas, el gato es un animal que representa las mayores virtudes del Zen: actividad en la inactividad y capacidad de…
