En “El galanteo a Etaine”, una de las más hermosas leyendas irlandesas de amor y romance, Ailill expresa lo que siente por Etaine: “Mi amor es una espina, es un fuerte y violento deseo, es como los cuatro puntos de la tierra, infinito como los cielos, lo siento más que a mi propia piel, se derrama como un río, es una batalla contra un fantasma, una carrera hacia el cielo, es un tesoro en el fondo del mar, es una pasión por un eco”.
El amor es grande, una emoción cósmica, tal como Ailill la describe. Cuando hombres y mujeres están enamorados, sus sentimientos son tan desbordantes, que ni siquiera el cosmos pareciera poder contenerlos; por eso las invocaciones se dirigen al cielo, al mar, a la profundidad de la…
