Durante la Edad Media la relación entre el ser humano y la Naturaleza fue muy estrecha. Tal y como asegura San Francisco de Asís, el hombre era un elemento más de la Creación, al igual que las plantas, los animales, la tierra o el agua. Esta vinculación con el mundo de la Naturaleza, de la que tan alejados nos encontramos en el siglo XXI, fue mayor en tiempos medievales debido a la imposición de un nuevo modelo de producción caracterizado por la fijación de miles de familias campesinas a un feudo. El feudo era una especie de microcosmos formado, en primer lugar, por la reserva señorial, también por pequeñas parcelas trabajadas por siervos sometidos a la autoridad del estamento privilegiado y cómo no, por las pequeñas aldeas y los bosques…
