Es necesario estar alerta cuando nos sentimos mal para poder revisar lo que percibimos y encontrar la forma de cambiar esa emoción. El cuerpo responde a la manera en que pensamos, sentimos y actuamos. Cuando estamos estresados, ansiosos o enfadados nuestro organismo se resiente y lo muestra a través de señales de alarma como el dolor de espalda, el cambio de apetito, el estreñimiento o la diarrea, la sequedad en la boca, el cansancio excesivo, los dolores de cabeza, el insomnio, palpitaciones, tensión en el cuello o malestar estomacal. Pero, además, estos síntomas pueden desembocar en la aparición de enfermedades mucho más serias. Por ello, es conveniente mejorar nuestra salud emocional. El primer paso es reconocer las emociones que nos hacen daño y comprender por qué las estamos teniendo. Descifrar…
