La moda es un terreno donde se articula la identidad: un medidor de la cultura, de lo político, de lo social, del género, de la raza. Y sí, definitivamente, va mucho más allá del vestuario. Por lo mismo, no queda ajena a las coyunturas globales y locales, sino que opera –a través de sus principales actores– con más fuerza que nunca para ser una suerte de plataforma para la conciencia histórica y el llamado social. A partir de esta óptica entendemos cómo, para mantenerse viva y latente durante los tiempos de crisis, se aferra y nutre de disciplinas artísticas que le aportan desde sus respectivas sensibilidades. En esta edición de L’Officiel nos apegamos a la música y al cine como ejes centrales para narrar las historias que leerán en las…