No hay generación que haya tenido el universo a sus pies. Ni siquiera los que nacieron en periodos de bonanzas mundiales pueden decir que no tuvieron miedo, que no hubo dificultades o que siempre se sintieron confiados en que, sin hacer grandes esfuerzos, sus vidas fluirían entre aguas calmas, tranquilidad económica, inspiración creativa, energía vital y realización laboral. Por el contrario, para la gran mayoría, en cualquier periodo histórico, ser joven implica tener miedo y enfrentar la incertidumbre. No se espera que lo digan. Por el contrario, se les lanza sin problemas la carga de tener la vida por delante, aunque no sepan qué quieren hacer con ella.
Con frecuencia oímos que la generación X es depresiva, que la Y es inmadura y que la Z es inestable. No es…