Las camisas blancas con cuello y puños importantes, las chaquetas de geometría precisa y empoderadora, las faldas ajustadas, el oro como fundición sobre el cuerpo o material de preciosos bordados, los colores atrevidos, las referencias a Oriente… Un estilo, una silueta inmediatamente reconocible, un desfile que, junto a los de Armani y Versace, eran los más populares de la Semana de la Moda de Milán —que en ese momento duraba por lo menos diez días—. La muerte de Gianfranco Ferré, ocurrida en 2007, significó en poco tiempo el fin de la marca y la pérdida de su visibilidad. Hoy, sin embargo, el trabajo del Centro di Ricerca Gianfranco Ferré del Politécnico de Milán, de digitalización y ampliación de los espacios de exploración de sus archivos, está devolviendo sus creaciones al…
