Existe una historia de la Hispania romana que no transcurrió ni en el Senado, ni en espléndidos templos o palacios. Ni siquiera en los foros. Porque, de hecho, hay un relato de la Hispania romana mucho más íntimo y personal. Un transcurrir cotidiano repleto de momentos privados y particulares, tal vez intrascendentes, pero que forjaron las vidas de la totalidad de sus habitantes. Una historia al margen de las epopeyas protagonizadas por los grandes personajes históricos, más excepcionales que comunes, más míticos que reales. Pero, ante todo, la vida privada fue una historia en femenino, y no la de una sola mujer, sino la de muchas. La mayoría anónimas, ocultas en los vericuetos de la historia.
Obligadas a alejarse del foco público y relegadas al desempeño de los trabajos domésticos,…
