Ya nada será como antes. Todo cambiará para mejor… o para peor. La experiencia de tener un hijo nos enfrenta a esa encrucijada. El desafío de conservar la armonía en el vínculo amoroso de la pareja es difícil y reconfortante al mismo tiempo. Sí, todo cambia con la llegada del primer hijo. Durante los primeros meses, el matrimonio se encuentra gozoso por la presencia del nuevo integrante, pero también debe afrontar el cansancio, la irritabilidad y la incertidumbre que provoca el crecimiento del pequeño. Quizás se trate, para los padres, del mejor de los tiempos.
■ Pero también del período en el que deberán afrontar algunas de las transformaciones más importantes en la vida de un ser humano. Ser padres por primera vez es una experiencia maravillosa, pero no siempre…
