No quepo en mí de gozo, estoy hinchada como un pavo y solo respiro felicidad ante un sueño cumplido: publicar en papel, después de dos años y medio luchando por mantener la revista. Ha sido un esfuerzo titánico, pero por fin se puede decir que los sueños se cumplen, soñar es gratis, si a esos sueños les dedicas esfuerzo, te rodeas de fantásticos profesionales y de personas que creen en este proyecto, rozas el cielo.
Mi primera carta de la directora hablaba del amor, del amor incondicional que tenemos las personas hacia lo que hacemos, de lo que nos gusta y nos conmueve el tener la suerte de realmente hacer lo que amamos. Doy gracias al universo por estos 3 años, porque he disfrutado como una niña, he aprendido como…
