El regreso a lo esencial no es una moda: es una necesidad. En tiempos de ruido y velocidad, los hogares rústicos emergen como refugios del alma, espacios donde cada objeto habla de origen, de oficio y de memoria. En Vivir en el Campo celebramos esa vuelta a la tierra, no solo como paisaje, sino como materia viva que moldea nuestros interiores. Las tendencias actuales abrazan la imperfección como belleza. Yesos irregulares, maderas sin tratar, textiles naturales con textura, arcillas, barro cocido… Todo lo que conecta con la mano que crea y con la historia que se posa sobre las superficies. Frente al minimalismo frío de otros tiempos, ahora buscamos hogares cálidos, sensoriales, profundamente humanos.
El color también acompaña esta transformación: los tonos tierra, los ocres, los verdes silvestres o los…
