Sobre el Miño, desde lo alto de la torre de la catedral de la ciudad gallega de Tui, se contempla justo enfrente, en la orilla portuguesa, el espléndido conjunto de Valença do Minho, con su doble fortaleza alzada sobre una colina. Un puente de hierro de 1884 separa las dos poblaciones fronterizas y las une ya irremediablemente.
Cruzar el río y descubrir Valença es como viajar al siglo XVIII, cuando se erigieron las murallas, separadas por un foso para proteger las calles empedradas y las casas con dinteles de piedra, mantenidas con cuidado y mucho cariño. Hoy es un escaparate de todo tipo de géneros textiles, toallas, manteles, sábanas y un largo etcétera para seducir a sus vecinos españoles. Con las compras a cuestas o sin ellas, un consejo antes…