Francisco, cuatro años Llevé a mi sobrino Francisco a un estudio para hacerle una fotografía para el carné de identidad. Él es muy pecoso, así que el fotógrafo le preguntó que si esas pecas las tenía por su madre o por su padre. Él, bastante confundido, me miró, luego miró al fotógrafo y respondió: «por el sol».
Iker, cinco años Salimos del hospital con nuestra segunda hija, Paula, en brazos. Cuando íbamos caminando por la calle, nuestro hijo Iker iba contándonos lo contento que estaba con su nueva hermanita: «Es muy bonita y la quiero mucho», nos decía. Entonces, de pronto, preguntó: «¿cómo decís que se llamaba?».
Cristina, tres años
Mi hija Cristina cumple años en febrero y a pesar de que los Reyes acaban de pasar por casa, ella…