Dime si no te has sentido culpable alguna vez por estimular poco a tu hijo, por no apuntarle a ajedrez y a judo, por haberte enfadado (mucho) aquel día en el que no se quería meter en la bañera, por darle dos noches seguidas san jacobos, por no haberle apuntado a una guardería cuatrilingüe desperdiciando así esa capacidad que tienen los bebés de aprender idiomas sin esfuerzo, por haberle obligado a compartir su juguete con ese niño cuya madre, después, y cuando tu hijo quería el trenecito del niño en cuestión, no obligó a su propio hijo a compartir con el tuyo... Uff.
Esa culpa que sientes no te pertenece en exclusiva, siento decírtelo. Forma parte de la condición materna, casi me atrevería a decir que del ADN femenino, que…