“Cuando optas por la alimentación viva, tu vida da un giro cuántico. Te sientes sano, optimista, conectado con la naturaleza y más cerca de lo divino. Tu cuerpo vibra y se estiliza, tu organismo se desintoxica, tu piel brilla, tu mente se activa, tu espíritu experimenta una conexión hasta entonces desconocida. Pasarse a una alimentación viva es tan sencillo como agrandar una ensalada de hojas verdes con frutas, hortalizas, granos, setas, bayas, algas, hierbas y todos aquellos alimentos que nos brinda la tierra. Dando mayor importancia a aquellos que proceden de la agricultura local, artesanal y ecológica”, explica Javier…
