Viena es una ciudad de barrios y secretos a punto de brillar. Un tintineo de parques, árboles, lagos, patos y puestos de flores que vibra con los dorados, blancos y grises de sus edificios majestuosos, cúpulas de iglesias, estatuas y pinturas asombrosas. Gustav Klimt, uno de los pintores más emblemáticos de esta ciudad y del mundo, capturó en lienzos y murales estos colores y miradas.
Apasionado por las mujeres, el arte y la libertad, el artista nacido en 1862, afianzó su “época dorada” a inicios del siglo XX. Con el uso del pan de oro (láminas finas de este metal) para cubrir algunas partes de su obra, consolidó el simbolismo, los patrones y temas de su obra como figuras femeninas, diseño de modas, la vida y la muerte.
Pero, ¿dónde…
