EN LOS AÑOS 60, LA NUTRIÓLOGA Y AUTORA estadounidense Adelle Davis acuñó una de las frases más difundidas en lo que se refiere a recomendaciones nutricionales: “Desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como plebeyo”. Es un consejo memorable, ciertamente, pero la ciencia no había hallado muchos argumentos para defenderlo. Sin embargo, hay un campo de investigación que está teniendo un gran auge, el de la crononutrición. Este busca explorar las complejas interacciones entre los momentos en que comemos y nuestro ritmo circadiano, es decir, el reloj interno del cuerpo.
De acuerdo con Alan Flanagan, un científico especializado en el tema, el sistema circadiano “regula numerosos procesos fisiológicos, incluida la función gastrointestinal, la secreción de hormonas y la digestión, absorción y metabolismo de nutrientes”. El objetivo, dice, es sincronizar…