Cuando la curiosidad se convierte en un motor fundamental en la vida de una persona (una curiosidad sana, bien entendida), a menudo la búsqueda del Saber, simplemente como medio hacia un mayor crecimiento personal y atendiendo a una necesidad interna inevitable, acaba jugando con teorías, corrientes filosóficas y áreas de conocimiento que uno jamás pensó que le tocarían tan de cerca. De pronto, términos como masonería, maestres, hermandades, sociedades secretas y tradición iniciática saltan sobre la mesa y no queda más remedio que leer y valorar.
A menudo, masonería se ha relacionado con palabras como mito, esoterismo, brujería, ocultismo, satanismo, pero, sobre todo, suelen ir invariablemente unidos a la percepción, más o menos cierta, de que custodian secretos, transmitidos de generación en generación, que viendo la luz acabarían con el…