Si Burberry apuesta por la precisión y el contraste, Calvin Klein despliega un ejercicio de minimalismo maximalista, una paradoja que solo funciona cuando se domina el lenguaje de la sobriedad. El abrigo gris oversize no es simplemente un abrigo: es una arquitectura portátil, un refugio que envuelve a quien lo lleva y transforma su presencia en algo monumental. La tela cae con un peso calculado, como los cortinajes de un escenario barroco, y sin embargo, cada línea se mantiene pura, sin adornos, sin distracciones. La longitud extrema del abrigo casi roza el suelo con determinación, mientras las mangas prolongadas alargan los brazos hasta crear un efecto hipnótico: la figura parece caminar suspendida, como si cada movimiento desafiara el tiempo. No se trata de cubrir el cuerpo, sino de ensancharlo, de…
