A unque invisibles para el gran público, restauradoras, científicas, conservadoras, bibliotecarias, archivistas, vigilantes, personal de limpieza e ingenieras han contribuido, y contribuyen, con su talento y dedicación, a hacer del Museo del Prado el mejor museo del mundo. Justamente, el óleo de María Isabel de Braganza, pintado por Bernardo López Piquer en 1829, es una de las obras preferidas de Marina Chinchilla, directora adjunta de Administración del Museo. Marina es la responsable de que este enorme campus museográfico, de una superficie de 76 000 m² que comprende 7 edificios, casi 800 trabajadores y que recibe al año mas de tres millones de visitantes, funcione, día y noche, 365 días al año, con la precisión de un reloj.
Eva Cardedal, ingeniera industrial, es la jefa del servicio de mantenimiento e instalaciones del…
