Venecia es una ciudad polifacética como pocas porque tiene tantas caras como canales. Atesora tanta inspiración cinematográfica y literaria que, cuando la contemplas por primera vez, tienes la sensación de que ya formaba parte de tu vida. La ciudad de las máscaras es el laberinto de los mil rincones: en cada visita descubres detalles, pasajes, puentes o perspectivas hasta entonces desconocidos para tu memoria. Un destino único y atemporal que regala tantos matices que, si una se deja llevar empapándose de su esencia, puede vislumbrar una Venecia solo para ella.
Los clásicos siempre resultan imprescindibles: San Marcos (la única plaza), el Campanile, el Gran Canal, Santa Maria della Salute, el Palazzo Contarini del Bovolo, el Palacio Ducal, Ca d'Oro, el Casino, la Bienal, la Fenice, el puente de Rialto o…