Lo que ves no existe y, no obstante, te consume. "¿Por qué intentas aferrar, ingenuo, una imagen fugaz?", pregunta Ovidio a Narciso y nos pregunta también a nosotros. Esta imagen es tu punto de gravedad, en torno al cual gravitan todos tus recuerdos, tus penas, tus anhelos. Es el tesoro más preciado y, sin embargo, es solo un reflejo en el agua de un río. Si observas, descubrirás que lo que te rodea hace referencia a ti mismo; objetos parciales, sustitutos imperfectos, que buscan sostener, a duras penas, esa imagen a la que llamas 'yo'. ¿Qué mal cometió Narciso? El mito hace especialmente eco en nuestra época, aquejada de narcisismo hipertrofiado. Hoy el joven griego pasaría las horas mirando el reflejo que le devuelven sus redes sociales. ¿No es esta…