Decir que febrero es el mes del amor puede resultar pueril y manido. Construir todo un número en torno a esa y otras emociones universales, un desatino. Pero aquí estamos. Ignorando la tiranía impuesta por nuestro hemisferio izquierdo, el responsable, el analítico, el lógico y racional, el obediente y disciplinado, el que tiende a controlar e inhibir sus sentimientos… para darle prioridad máxima al hemisferio derecho, el empático y compasivo, el que nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana, el que nos permite soñar, desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo. Y así, nos dejamos llevar y a lo largo de este número, vamos experimentando emociones. Ternura, con los preparativos de nuestras Novias de Invierno (¡cuánto esfuerzo y cuántas ganas hay…
