Christian Dior, tal y como podemos leer en el dossier de prensa entregado durante el desfile, pensaba que un vestido de alta costura es de los pocos objetos que, al surgir gracias al trabajo manual, tiene "poesía y vida" por sí mismo. Algo que, contrariamente a lo que defendió el Futurismo italiano de Marinetti (ya saben: "Un automóvil rugiente, que parece correr como la metralla, es más bello que la Victoria de Samotracia"), no se consigue, de ningún modo, con máquinas.
La alta costura, así pues, es siempre una buena excusa para pensar en la tensión existente entre, por un lado, artesanía, sostenibilidad, reflexión y calma, y, por el otro, reproductibilidad, inmediatez, globalización y explotación (podríamos añadir, quizás también, entre democracia y tiranía).
Maria Grazia Chiuri, la actual directora creativa…
