Desde que en 2009 el matrimonio Reffstrup, formado por Ditte, su directora creativa, y Nicolaj, el CEO, se hizo cargo de esta marca su éxito ha sido imparable. No estamos delante de una compañía que lance ideas revolucionarias, tampoco está en la vanguardia de las tendencias más rabiosas. Pero, al igual que, por ejemplo, la gallega Masscob, sabe cómo interpretar las necesidades de su público final formado por mujeres –por atajar– "de hoy en día" y con el arrojo, económico y anímico, de desembolsar 400 euros por un jersey de cashmere. La inversión bien vale la pena, sin duda, porque tenemos la seguridad de que las prendas de Ganni, gustosas, cómodas y simplemente bonitas, resisten la embestida y la furia del mercado de la moda actual, ese que nos empuja…
