Cinta aislante, latas de conservas, gafas de sol, el Escarabajo de Volkswagen… La Segunda Guerra Mundial trajo miseria, destrucción y muerte, pero también algunos inventos revolucionarios que todavía hoy usamos de forma cotidiana, como la bomber.
Durante este periodo, los combates aéreos se popularizaron. Y los bombarderos, que tenían cabinas abiertas, se estrecharon y volaron más alto gracias a los avances tecnológicos. Los pilotos necesitaban una chaqueta específica: más cálida y aislante, pero ligera, para manejar los mandos con agilidad.
Hasta 1942, usaron la A-2: en piel de caballo, con cierre a presión, cuello de camisa y bolsillos de plastrón. La sucedió la B-15: de nailon azul medianoche, con cremallera, cuello de pelo, forro acolchado, bolsillos diagonales y uno extra con compartimento para bolígrafos en la manga.
Aunque más caluroso,…
