"No temo a la independencia. Cataluña será lo que la historia la lleve a ser" Pareces un cura", le ha dicho esta mañana su mujer. Porque como casi siempre, él aparece vestido de negro. Llega sonriente, irónico, socarrón, seductor. A punto de cumplir unos magníficos 74 años, Joan Manuel Serrat nos cita en el mirador del restaurante La Venta, allí arriba, en el Tibidabo, con Barcelona a nuestros pies en un luminoso día de noviembre. Es un mito, una leyenda, pero tan cercana, tan de todos, que acabamos tuteándole. Habrá tiempo para hablar de política, del procés y de música pero Gemma Nierga, que le conoce bien desde hace muchos años, quiere empezar hablando de amor.
Joan Manuel Serrat: En 40 años no he hecho nunca una entrevista con mi…
