Sí, ahí está, al fondo, la pequeña Katy, ahí está, al fondo”. El que así habla es Donald Trump, candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. Y la pequeña Katy, soy yo, la periodista que por aquel entonces llevaba seis meses cubriendo la campaña de Trump para la MSNBC y la NBC News. Y ahí estaba, en Mount Pleasant, Carolina del Sur, en las tripas de un acorazado de la Segunda Guerra Mundial, en una zona improvisada para la prensa rodeada de miles de seguidores de lo más exaltados. Días antes, en otro mitin había tuiteado en directo cómo oleadas de los allí presentes se iban levantando como protesta durante su discurso.
“Ahora 10”, escribí in situ, contando las interrupciones. “Trump concluye su discurso de manera abrupta y abandona…
