He aquí a un señor que nunca se inspiró en el pasado, siempre diseñó para el futuro. Visionó el siglo XXI cuando aún faltaban 40 años para que comenzara. Cuando él y su mujer, Coqueline, crearon su marca de alta costura, en 1961, la 'bomba Courrèges' parecía una locura: pantalones Capri y minifaldas para todas las horas del día, cintura baja, siluetas geométricas, pantis de lana, chaquetas cortas con automáticos, casquetes redondeados, botines siempre planos...
Él y Coqueline, que lo veían todo en blanco, plata y colores festivos, influyeron en la estética de la década de manera troncal, con su maravilloso sentido del humor. Era la época de la llegada del Apolo XI a la Luna (1969), de la píldora y los 'coches huevo', de Kubrick y La naranja mecánica…
