Me gustaría saber si los desfiles de moda, tal y como los conocemos en la actualidad, continuarán celebrándose en el futuro, o se habrán transformado en otra cosa. Al fin y al cabo, la evolución es permanente. De los atelieres a los salones privados, de allí a las pasarelas y, después, a escenarios cada vez más exóticos y sorprendentes. En una ocasión, tuve la suerte de asistir a una presentación de alta joyería en un monumental “palazzo” barroco, en el que las modelos descendían por una escalinata que rodeaba una fuente adornada con un mosaico romano. En otra, cruzamos un lago en lancha, para acceder a una isla privada, donde tuvo lugar uno de los desfiles más sofisticados y originales que he contemplado jamás. Y entre lo que han visto…