Te preguntabas un día cómo pudiste superar aquello. Pensamos juntos qué es lo que te hizo escapar de un destino que parecía fabricado específicamente para ti. Cómo sacaste los pies del plato, te convertiste en el verso libre, en el espíritu indómito, la oveja blanca de tu familia de ovejas negras.
Yo te pedí que buscaras, en tu infancia difícil, aquello que te puso a salvo. ¿Fueron los libros, la música? Te quedaste pensando. Creo que el cine, me respondiste, un poco confuso. Me hablaste de dos películas que te hicieron desear ser un héroe. Películas de adolescente, ninguna obra maestra, pero sí un referente, un objetivo.
Confieso que, ante algunas obras de arte contemporáneo, o ante la colección excéntrica de algún moderno diseñador, o ante la poesía incomprensible, la…