Amí, en mayo, me entra una alegría en la sangre, que florezco, como los frutales debajo de mi ventana. Y me dan ganas de agradecerle a mi madre que me trajera al mundo. Ellas, las madres, son el principio de todo. Por eso se las felicita en mayo, porque también es en mayo cuando se levanta el telón de la luz y la vida.
Sobre el asfalto, en la ciudad donde vivo, veo faldas que son flores y vestidos que son pájaros y árboles de ramas nuevas, que somos nosotras. A algunas nos salen las flores en cuanto suben unos pocos grados los termómetros y parece que contagiamos al resto con nuestras ganas de verano.
Imagino los telares donde todo esto se urde, igual que ocurre en la naturaleza, como…