Yde nuevo llega la Navidad. Y, sin casi darnos cuenta y tras el otoño más suave de temperaturas conocido en registros históricos, la ilusión de las fiestas navideñas comenzará a apoderarse de nuestras casas y de nuestros armarios casi por arte de magia. Quien más, quien menos ya tiene el árbol preparado-el de otros años-, las guirnaldas, las bolas, las velas y el espumillón, el esmoquin negro con las sandalias plateadas, el vestido largo rojo con gasas semitransparentes que se mueve con tanta gracia al andar, los manteles verdes, rojos, blancos con nuestras mejores vajillas y cristalerías, el menú más sofisticado y hecho con más cariño de todo el año… Los juguetes, la sonrisa de los más pequeños, la sorpresa de los mayores, las reuniones con amigos, los encuentros familiares,…