Nos esperan aguas cristalinas, playas blancas y tostadas, mañanas soleadas, tardes teñidas de naranja y rojo por el bello atardecer, noches sofisticadas y una piel bronceada por el sol… ¿De qué estoy hablando?, ¿de una película? ¡No, por supuesto que no…! Hablo de nuestra próxima vida en vacaciones. Y así es y será, pues, por fin, disfrutaremos, aparentemente sin miedos sanitarios, de un verano sin mascarillas y sin medidas que no nos permitan disfrutar de la familia y amigos.
Y la moda volverá a brillar de nuevo… Vestiremos con más ganas, combinaremos nuestra ropa con más gusto y nos maquillaremos con más interés, pues nuestros ojos y sonrisa se unirán, por fin, para trasladar sensaciones y conversaciones. ¡Qué maravillosa es la normalidad!, ¿verdad?
Me encanta pensar en las noches dulces…